La cocina escocesa, comer en Escocia
Aunque la cocina escocesa comparte muchos de sus sabores con la cocina inglesa, hay lugar para los platos distintivos, donde lo que muchas veces es hoy considerado como autóctono, es en parte la herencia de los pueblos inmigrantes que llegaron a Escocia, hace cientos, sino miles de años atrás, y de las marcadas influencias extranjeras, que terminaron por modelar los platos tradicionales típicamente escoceses.
Imagen Taylor Dundee
En Escocia, los platos típicos son a base de lácteos, pescado, frutas y hortalizas con cierta simplicidad y una notable falta de especias en relación a los altos costos de importarlas. En general, los platos suelen ser ricos en grasa, pero la mala costumbre, no ha quitado mérito a un tipo de grastronomía que está renaciendo a nivel internacional con restaurantes de categoría, que saben adaptar las influencias extranjeras con los ingredientes locales.
Caracterizada por los platos en base a carnes, especialmente productos de caza y pesca, los manjares y platos escoceses son verdaderas delicias con lugares recomendables para probarlas en su más tradicional estilo. Con gran variedad de mariscos, y numerosos restaurantes dispersos por toda la geografía de Escocia, es una buena idea degustar las exquisitas formas de preparar langostas, bogavante, cigalas, volandeiras o cangrejos, entre otros.
Un plato tradicional de Escocia es el Haggis, un bocado a base de despojos de carne con especias envuelto en estómago de oveja o de cordero, de color oscuro, un bocado que permitía además una fácil conservación, un requisito primordial en tiempos pasados.
En la actualidad, Escocia vive un resurgimiento de sus platos tradicionales con restaurantes dedicados exclusivamente a ellos. Hay restaurantes como el Anstruther, galardonado por sus freiduras de pescado tradicional. Las especialidades de platos en base a carne de caza, tienen su lugar de honor en el Kinloch Lodge, una casona de estilo, mientras que las carnes escocesas tienen sus manjares en platos como los ahumados de arbroath, las bridies, una especie de empanada rellena con carne vacuna, y los ya nombrados haggis.
Recrear el paladar con platos tradicionales escoceses, implica pasear por el arte culinario ancestral de una región aislada, pero rica en alimentos, una tierra de manjares que gracias al turismo, han ganado espacio en las ciudades y pueblos.
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