El ser vivo más antiguo de Europa está en Escocia
Se lo conoce simplemente como el Tejo de Fortingall (Fortingall Yew) y es una conífera común de Europa y el noroeste de África que en éste pueblo, alcanzó una longevidad de unos tantos miles de años, siendo el ser vivo más antiguo de del continente.
Imagen en Wikipedia
Situado en el pueblo de Fortingall, en la región de Perthshire, Escocia, el viejo árbol no tiene demasiado atractivo visual: es bajo, su tronco está dividido en varios tallos y está situado en un área en donde llama poco la atención. Sin embargo, es testigo de varios milenios de historia, y sobre todo, tiene el mérito de haber sobrevivido a casi todo lo que podría haberle pasado en tanto tiempo para llegar al tercer milenio en buen estado.
El mérito no es poca cosa, si consideramos que su fama fue tal que en el siglo XIX, muchos consideraban oportuno llevarse como souvenir pequeñas astillas de su tronco hasta terminar ahuecándolo y separándolo.
El Tejo de Fortingall tiene varios siglos por delante y para conseguirlo, sus cuidadores lo han protegido con un vallado que no permite tocarlo. Se calcula que podría tener hasta 2.000 años de edad, por lo que nuestro paso a su lado, nos expondrá ante el anciano más longevo de un continente ya viejo. No muy lejos, perduran sitios arqueológicos prehistóricos como Carn na Marbh, un túmulo de la Edad de Bronce.
La región de Perthshire, más conocida como el Condado de Perth es famosa por su variedad de paisajes, los valles agrícolas y las altas montañas al sur de Highlands. Entre los sitios famosos de la región, se encuentran también el Castillo de Blair, el Palacio de Scone, y la Catedral de Dunkeld, por lo que no es difícil imaginar lo mucho que hay por ver en Perth.
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